Reconstruyamos Juntos y Mejor: 11 Agendas Transformadoras Para Restaurar La Vida en Nuestra Comunidad

Salvar el planeta depende de recuperar nuestras comunidades

Reconstruyamos Juntos y Mejor: 11 Agendas Transformadoras Para Restaurar La Vida en Nuestra Comunidad

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Traducción y adaptación: Guillermo Bernal, Placemaking México

En medio de la actual pandemia, todos estamos buscando un nuevo comienzo. Nuestro futuro está justo delante de nosotros, delante de nuestras propias narices… solo es cuestión de prestarle atención.

Nota de los editores: Actualizado en junio 2021. Este artículo es un texto “vivo” que continuará evolucionando.  

El año pasado surgieron, o se hicieron más evidentes, muchos de los desafíos que tenemos en común, que van desde el racismo sistémico hasta una pandemia mundial y una crisis climática cada vez más preocupante. A lo largo de 2020, estos problemas y sus interconexiones fueron imposibles de ignorar. Sabemos que una vuelta de página, como un cambio de año o en gobierno, no se traducen necesariamente en acciones significativas; tenemos claro que se requiere de una organización y del compromiso constante con nuestros líderes y entre los miembros de la comunidad. Por eso, es de suma importancia enfocarse en que muchos de los cambios que necesitamos hacer, es posible llevarlos a cabo en este momento.

Los espacios públicos, el Placemaking y la gobernanza juegan un papel muy importante al momento de definir las transformaciones necesarias. Cuando pensamos en nuestras comunidades desde lo local, es cuando ocurre el cambio verdadero.

Por ello, no es de extrañarse que las personas no quieran asistir a un espacio público cuando éste es sucio (acumula basura y residuos), monótono (no tiene aportaciones a la vida social), aburrido (no hay oferta de actividades), feo (tiene servicios de mala calidad), incómodo (no cuenta con espacios verdes suficientes y no es confortable) o abandonado (no es visitado). En cambio, un gran lugar se reconoce cuando lo ves, porque es donde la gente quiere reunirse de manera natural.

La manera más segura de hacer mejores espacios públicos es por medio del Placemaking, es decir, del acto consciente de fomentar comunidades que permitan a todos vivir en seguridad y prosperidad, así como disfrutar de entornos que inspiran.

Una plaza sombreada, parte de la Gran Mezquita de Medina, Arabia Saudita

Se ha hecho cada vez más evidente que los lugares transitables y de convivencia son más saludables para los residentes, resultan más sostenibles para el planeta y, simplemente, resultan ser más divertidos para todos nosotros. Las prácticas y principios del Placemaking están siendo reconocidos como elementos clave para superar la emergencia climática y la desigualdad, que continúan creciendo aceleradamente.

En Reynosa, México, la comunidad carecía de espacios para el esparcimiento seguros que generan identidad. Con Placemaking, los caminos no solo se llenaron de color sino que jóvenes y artistas ahora salen a sus calles para disfrutar de las vistas, tomarse fotorafías y convivir. 

No hay duda de que la mejor manera de transformar un barrio, un pueblo o una ciudad, es por medio del mejoramiento de nuestros lugares compartidos. Pero también es un paso fundamental para revertir el cambio climático, hacer frente a la desigualdad y definir nuestro futuro, en un mundo en el que todos hemos sido profundamente impactados por la pandemia por la COVID-19..

Todo esto es importante porque estamos buscando un nuevo comienzo. Hoy es el momento ideal de prepararnos para el futuro: uno en el que a través del Placemaking y sus crecientes redes de ciudades, regiones y continentes, juguemos un papel trascendental en el logro de nuestros objetivos compartidos.

En ese sentido, valdría la pena preguntarnos, ¿en dónde se conectan exactamente el Placemaking con la importancia de la vida social? Estamos atravesando por un momento propicio, lleno de posibilidades y de medidas urgentes, para atender las necesidades que enfrentamos.

A continuación, se enlistan las agendas transformadoras que pueden servir como una base para el futuro así como una hoja de ruta para que las comunidades logren mejorar los lugares que nos ayuden a estar bien los unos con los otros:


1. Recuperar la plaza pública

Históricamente, las plazas públicas eran un lugar común donde la gente se conectaba con sus amigos y vecinos. Hoy necesitamos reinventar estos anclajes sociales para despertar la interacción pública, vital para crear comunidades. Los  mejores sitios -parques, mercados, incluso calles comerciales o plazas- se convierten en fuentes de orgullo para sus comunidades, pero también actúan como sitios de protesta y de conversación, además funcionan como centros sociales. La Universidad de Harvard y el Campus Martius de Detroit son solo dos ejemplos de esas plazas:

A) Transformación de la Universidad de Harvard - Programa de Espacios Comunes

Los cambios en nuestras plazas públicas no tienen que ser necesariamente ambiciosos o costosos. De hecho, Harvard Yard, construido en 1720, cambió fundamentalmente en un solo día cuando se colocaron sillas como parte de un impulso de toda la Universidad para mejorar los espacios públicos en beneficio de estudiantes, del personal universitario y residentes de Cambridge.

Los espacios que tenían poca actividad alrededor de Harvard Yard fueron completamente transformados a través de la visión Placemaking. Las acciones ligeras, rápidas y baratas que fueron implementadas se convirtieron en el principal espacio de reunión del campus para el encuentro entre la comunidad de Harvard y los residentes locales. Esta colección de lugares activados en el corazón de Harvard pronto se puso en contraste con otros espacios cercanos. Los cambios se extendieron a través de Harvard Yard: esta transformación se presenta hoy como un modelo de activación exitosa que se puede aplicar y replicar en casi cualquier comunidad.

B) Campus Martius de Detroit

Detroit ofrece una historia distinta sobre la importancia de las plazas públicas. A principios del siglo XX, esta ciudad era considerada el hogar del centro más vibrante de América del Norte. En el centro, un espacio llamado Campus Martius sirvió como nodo de transporte y cruce de caminos. En 1999, este sitio se encontraba dominado por el tráfico de automóviles, mientras que el Monumento a los Soldados y Marineros era el único recordatorio de la antigua gloria de Detroit.

Campus Martius is the new heart of Detroit..

A partir de 2002, Detroit ayudó a resucitar su zona céntrica a través de la lente de un solo espacio público: Campus Martius sirve a los lugareños como una plaza pública. Líderes locales, dirigidos por Dan Gilbert de Quicken Loans, participaron en la Visión de Placemaking que se implementó en un corto periodo de cuatro meses mediante activaciones ligeras, rápidas y baratas, fácilmente alcanzables.  Los cambios, que fueron inmediatos y transformadores, iniciaron con una playa y una cervecería al aire libre.

¡Desde entonces, el Placemaking ha cambiado por completo el centro de Detroit! La clave fue que los líderes locales mantuvieron el impulso después de ver la transformación del Campus Martius, alentados a crear un centro urbano siempre cambiante y en constante mejora.

2. Utilizar los mercados para devolver la vida social

Un lugar como Pike Place, mercado histórico en Seattle, atrae por igual, tanto a residentes locales como a visitantes externos. Esto se debe, en parte, al hecho de que los mercados son la base de la vida social de las ciudades en todo el mundo. De ello se deduce que la construcción de redes de mercados a través de ciudades y regiones mantiene viva la cultura del mercado local y preserva esa forma de vida dentro de la comunidad.

Pike Place Market es una comunidad especial dentro del corazón del barrio en el centro de Seattle, compuesta por cientos de agricultores, artesanos, pequeños negocios y residentes. El lugar sirve como incubadora y patrocinadora de estos usuarios y comerciantes..

La comunidad de Pike Place Market se cuida a sí misma a través de una red dinámica de organizaciones, agencias de servicios sociales, defensores residenciales, y por medio de viviendas asequibles y de bajos ingresos; esto crea una red de seguridad para los más vulnerables, con la inclusión de personas adultas mayores de bajos ingresos, con alguna discapacidad y usuarios sin vivienda.

Estos servicios son apoyados por la Pike Place Market Foundation. También cuenta con su mascota, Rachel the Piggy Bank, una alcancía de bronce de tamaño natural ubicada debajo del reloj y del letrero del mercado. Fundada en 1982, The Market Foundation es una organización sin fines de lucro que apoya el desarrollo de la vivienda y los servicios para los vecinos de bajos ingresos mediante la recaudación de fondos, la promoción y la construcción de comunidades.

El ejemplo de Seattle demuestra que los mercados pueden volverse un espacio fundamental en la manera en que las personas interactúan con sus vecinos, los sistemas alimentarios y las economías locales.

3. Empezar por las banquetas es la clave para crear las calles que queremos

Si una comunidad se centra en acomodar el tránsito de automóviles, obtendrá aún más tráfico. Por eso es importante pensar más allá y salir de la comodidad del coche. Todas las personas debemos centrarnos en la reutilización de las intersecciones, las esquinas de las calles y cuadras enteras de la ciudad, porque todo eso aporta más vida social y reactiva la economía local de las comunidades.

Las banquetas son claves para hacer de nuestras calles lugares animados que promuevan la conexión, el comercio y la convivencia.

En la Ciudad de México, frente al edificio que alberga la Fiscalía Antisecuestro, vecinos, artistas y servidores públicos  reemplazaron más de cincuenta autos estacionados para la investigación por delitos graves, por un espacio para peatones. Esto contribuyó al mejoramiento del negocio de Joel, un local de hamburguesas con muchos años establecido en el sitio, y lo ayudó a recuperarse después de la pandemia.  

Por otro lado, París es uno de los lugares punta de lanza en el mejoramiento y buen uso de las banquetas alrededor del mundo. Esta es una ciudad definida por banquetas donde todo tipo de actividades sociales atraen a la gente a cualquier hora del día. Ahí, las banquetas son los lugares donde las personas realizan sus compras, se sientan a observar el panorama desde un establecimiento, lo que hace la experiencia enriquecedora.

¿Quién es el dueño de las intersecciones? ¿Estas se definen por los coches y el tráfico o son una parte distinta del barrio? Los ejemplos de Buenos Aires y Londres muestran lo impactante que puede ser una intersección definida por la comunidad.

4. Difuminar lo interior y exterior de los edificios: arquitectura de lugar

En lugar de crear entornos que se ven bien en una foto desde un dron pero son inhóspitos en la vida real, el talento de los diseñadores se puede utilizar mejor para crear grandes espacios donde las comunidades se unen para convivir.

Al diseñar los edificios de manera diferente, se pueden diluir las líneas entre la vida interior y exterior. Asimismo, es posible hacer que las partes de los edificios que colindan a la calle se extiendan, en lugar de cerrarse como grandes fortalezas. Esta conexión entre edificios y calles puede alentar a instituciones, empresas, edificios públicos y recintos culturales, a asumir un papel más relevante en el fomento de una vida social activa en los espacios que las rodean. Incluso los mejores arquitectos podrían dar vida a los edificios por medio de patios escolares, bibliotecas, espacios comerciales o ayuntamientos, y ver los espacios fuera de sus paredes como oportunidades valiosas.

Los edificios en Ocean Drive, ubicados en el distrito de South Beach en Miami Beach, son famosos por su arquitectura Art Decó, y sus calles son atractivas por tener una vida callejera activa. Esto es lo que atrae principalmente a turistas de todo el mundo a Florida.

5. Crear nuevos centros comunitarios

Los centros comunitarios de hoy están cambiando: campus universitarios, zonas de entretenimiento, distritos culturales, complejos hospitalarios, centros comerciales de barrio y desarrollos a gran escala como distritos de innovación pueden convertirse en importantes centros de interacción social.

Un ejemplo de esto es el centro cultural de Perth, en Australia, el cual fue ampliamente rechazado por los residentes locales. Pero después de una activación impulsada por un plan de Placemaking a corto plazo, las opiniones de los vecinos cambiaron y la gente comenzó a acudir a la zona.

Perth es un ejemplo del uso de Placemaking para mejorar un centro cultural. Lo más importante es recordar que este tipo de lugares deben ser un complemento para la ciudad y no competir con lo ya establecido.

6. Aprovechar el atractivo de los malecones

Las buenas riberas muestran la rica historia de una ciudad y ofrecen diversas actividades. Los malecones también pueden ser aprovechados con sus cualidades únicas para crear un lugar dinámico para vivir, trabajar y jugar. Con espacios comerciales únicos, lugares de entretenimiento, parques, plazas o mercados, los malecones o muelles sirven como sala de estar de una ciudad y destacan su conexión con la naturaleza. Bergen y Oporto son dos muelles no solo históricos sino grandiosos por lo que ofrecen a la comunidad. París, por su parte,  es una muestra de cómo, en tan solo unos años, fue posible transformar dos muelles enteros (el Sena y el Bassin de la Villette).

Malecones en París

París también ha sido sede de múltiples experimentos de Placemaking a la orilla del río Sena, y al hacerlo, ha creado la ciudad con la ribera más grande del mundo. ¡Y todo esto en menos de 20 años! Activaciones ribereñas como una playa de temporada ("Paris Plage") han creado un espacio que permite proyectos de arte urbano, juegos y actividades recreativas, justo en el corazón de la ciudad.  Ambas orillas del Sena y el Bassin de la Villette se han convertido en un destino para visitar en verano tanto para ciudadanos como visitantes, que son millones al año.

7. Ampliar los destinos culturales para despertar la imaginación

Los museos y otras instituciones culturales se están convirtiendo en lugares que estimulan la imaginación de personas de todas las edades, ingresos y condiciones de vida. Esto se logra, ampliando la presencia de estos lugares en la comunidad a través de la interacción entre personas y su entorno digital. Este tipo de acciones pueden dar una identidad distinta a todo el barrio que rodea un centro dedicado cien por ciento a la cultura.

El legendario “Musee D'Orsay”, transformado de una estación de tren en uno de los mejores museos del mundo, ha montado exposiciones de arte debajo del recinto. Instituciones culturales como el Museo del Louvre y la Biblioteca Pública de París tienen una presencia a lo largo del río Sena. Con salas de lectura al aire libre, exhibiciones y asientos, las actividades que ofrecen estas instituciones llegan cada vez a más personas como nunca antes.

La idea de Paris Plage era reemplazar una carretera de alta velocidad por una playa y otras atracciones para darle una oportunidad a los residentes que no podían permitirse unas vacaciones junto al mar o disfrutar de una atracción de ese tipo. Este cambio aumentó el flujo de personas a partir de 2007.

8. Fortalecer los elementos que identifican el carácter de una ciudad

Frecuentemente, las personas construyen sus recuerdos de algún lugar tomando elementos a partir de pequeños detalles y es a través de estos que reside el potencial para animar una ciudad. Referencias como murales, fuentes, esculturas, estructuras de juego, kioscos y paradas de autobús, pueden parecer  agradables, pero juntos dan un sentido verdadero al lugar y lo revitalizan. Estos elementos pueden definir el carácter del lugar pero también a sus usuarios.

Los detalles de una ciudad, vivida ya sea como residente o como visitante, son a menudo la materia de hitos personales y leyendas compartidas: apelan a las personas porque encienden su imaginación e imprimen un sentido de encanto o enriquecen con una historia a un lugar determinado.

Tivoli Gardens, Copenhagen

La imagen ubica la entrada principal de Tivoli Gardens, de los primeros parque de diversiones del mundo, en Copenhagen

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9. Resaltar la identidad de una comunidad

Tener en cuenta tanto las necesidades de los residentes como de los visitantes por igual es importante para mejorar o potencializar distintos lugares. París ha obtenido el "Gold Standard" en esta categoría (un lugar propicio para la inversión), que le ha permitido instalar asientos, elementos de agua, arte público y bolardos en toda la ciudad. Estas características sirven a las poblaciones locales así como a los miles turistas que acuden cada año a la ciudad.

París no es la única ciudad beneficiada de estas instalaciones (sillas y mesas abiertas al uso público), sino que otros lugares pueden enriquecer sus comunidades incorporando estos cambios. Por eso, si un espacio público cuenta con lugares para sentarse, las personas lo harán. Y cuanto más cómodo y accesible sea, más vida pública tendrá.

El mobiliario urbano indispensable en las ciudades, como los bolardos, puede servir para propósitos más allá de los que se pretendían como parte de su uso original: estos van más lejos que sus propósitos relacionados con la seguridad para convertirse en un apoyo mientras una persona conversa con otra, o puede servir de ayuda para tomarse una fotografía.

10. Crear una vida social incluyente

PEl espacio público nos proporciona no sólo el imperativo de mejorar en temas de justicia social, sino que brinda una plataforma robusta para hacerlo realidad. Podemos hacer, entre todos, que nuestras ciudades se vuelvan lugares más justos, accesibles y equitativos a través de los espacios públicos. Es en esta parte donde radica el profundo valor de la inclusión y la accesibilidad para personas de todas las edades, razas, habilidades, expresiones de género, nacionalidades y antecedentes migratorios.

Un espacio público exitoso permite que todas las personas puedan visitarlo de forma segura y cómoda; pero también que puedan pasar en él un momento tranquilo y satisfactorio. Las instalaciones deben permitir la accesibilidad de todas las personas evitando la instalación de obstáculos sociales que podrían inhibir la participación de la comunidad (por ejemplo, la presencia de las fuerzas del orden o la colocación de bardas y rejas).

11. ¡Hazlo divertido!

El Placemaking hace sentido cuando es divertido. Entonces, si queremos hacer ciudades divertidas, tenemos que proponer alternativas atractivas. El éxito de esta agenda transformadora se logrará al ver a niños corriendo en los espacios, parejas conviviendo en los jardines, familias disfrutando al aire libre,  y amigos jugando en los alrededores de los lugares públicos.

El proceso de creación de lugares o Placemaking involucra un trabajo arduo y complejo de divulgación, de visión y de participación de la comunidad. Si funciona adecuadamente, ¡toda esta co-creación también debería ser divertida y emocionante! Después de todo, es mucho más divertido reimaginar las formas en que los espacios puedan mejorar nuestras vidas y lograr conexiones más genuinas.

Convocatoria para todas las personas:

Después de haber leído este texto, te invito a tomar alguna de estas agendas para empezar a transformar tu comunidad. Este es solo el primer paso. Lo que viene a continuación será tu contribución. Vemos este proceso como el inicio para crear una red global compartida de personas que agreguen nuevas historias en la construcción de lugares.


¿Cómo puedes ayudarnos?

  1. Comparte tus historias de éxito en tu comunidad con el Hashtag #Placemaking en tus redes sociales.
  2. Danos tu opinión y escribe un correo a hola@placemaking.mx
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Esperamos que 2021 nos brinde nuevas oportunidades para poner en acción estas agendas transformadoras y así beneficiar a tu comunidad.